24 RUTA TORO (ZAMORA)
Nueve en punto de la mañana y…todos en el autobús, había ganas de empezar la ruta y ganas por conocer una preciosa Ciudad Zamorana, Toro, pero sobre todo, ganas de estar con los amigos de ruta, de charlar, de reír y de seguir caminando por tierras desconocidas y que te hacen pasar un día de Domingo extraordinario, algo que, todos necesitamos de vez en cuando, desconectar, pasear y mantener una charla distendida, con bromas, gracias y algún que otro “susto”.
La llegada a Toro, alrededor de las 10:30, sirvió para iniciar un breve paseo por la Ciudad y los más adelantados se nos metieron en una capilla y….que suerte, Cofradía de Jesús y Animas de la Campanilla, Iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina.
Con la suerte que el presidente de la Cofradía, D. José Manuel de la Fuente, al ver a la animada tropa entrar, y coincidiendo con que estaban recogiendo alimentos para Cáritas, nos permite la entrada y nos da una rápida explicación de la historia de dicha cofradía, una historia terrible y a la vez extraordinaria, ya que renace después de un incendio que deja toda la Iglesia destruida.
Tras retomar la senda de las calles de la Ciudad, nos acercamos a la Plaza Mayor y allí tras un reparador café en varias de las cafeterías abiertas (El reparto de los 52 senderistas seguro que dejo satisfechos a todos los locales abiertos en ese momento), nos llevó a la Colegiata (sin entrar), y de allí, por diferentes calles bajar a orillas del Duero y emprender la Ruta por el cauce del mismo y a la sombra de álamos blancos, negrillos y olmos comunes, por una senda donde la próxima finalización del otoño había dejado sembrada de hojas y ramas que hacían “peligrar” la estabilidad de alguno, y la prueba estuvo en que uno, más patoso que los demás, toco con su rodilla en el suelo hasta por dos veces. La suerte, que iba rezagado…y no dio oportunidad a que nadie se enterara y así evitar bromas y chanzas durante el resto del día.
El camino/senda, cómodo, sencillo, en zig-zag entre árboles, y con una temperatura inmejorable para caminar, hacia muy agradable la mañana del Domingo y así la disfrutaron todos los excursionistas.
De esta forma, siguiendo y bordeando el cauce del Duero, silencioso y turbio, pero con un buen cauce de esa agua tan necesaria, y llevando a nuestro otro lado la vía férrea, y con paisajes muy parecidos a nuestras cercanas Médulas de Ponferrada, llegamos a otro punto muy parecido a nuestras tierras, un puente de hierro (tipo puente de la reina bañezano) y de allí, atravesando el rio, seguir caminando hasta llegar a la bodega donde habíamos acordado comer y así celebrar nuestra comida de Navidad.
Y durante el camino, recibiendo lecciones de nuestro senderista particular, experto en…casi todo, orientándonos de que “esto es cicuta”, esto es estramonio”, esto es….. una clase privilegiada de los regalos que nos deja la naturaleza y que la mayoría desconocemos. Gracias Montero.
Bodega “Divina Proporción”, ese fue el lugar elegido para comer, después de haber concertado con otro restaurante de recuerdo bañezano pero sito en la plaza mayor de Toro “Carpe Diem”.
Y comimos bien, muy bien. Una suculenta y variada comida, donde nadie quedo insatisfecho y en algunos casos, hasta de más, lo que hacía que las caras de satisfacción fueran un regalo.
Y el vino….de Toro, faltaría más. Un buen vino para los paladares más expertos y para los menos conocedores, pero que reflejaba el acierto de la elección del lugar.
Y aún, quedaba más. Tras las bromas, inevitables de la comida, un buen regalo, visita a la Bodega con explicación incluida del proceso de la uva y el vino. 20 Minutos con el encargado, y que nos volvió a dejar otro gran recuerdo de este día.
Ya quedaba poco, otro pequeño paseo por Toro, para realizar alguna comprilla de última hora y los más devotos acudir a visitar la Colegiata por dentro ya que por la mañana no había podido ser.
Regreso al autobús y vuelta para casa, con llegada a las 19:30 y con un gran sentimiento de satisfacción.
Y se acabó el año pero, visto el ambiente y las caras de felicidad después de esta ruta, no vamos a dejarlo, al revés, continuaremos y continuaremos y, el día 24 de diciembre, aunque no sea una ruta oficial, haremos la ruta del turrón y volveremos a disfrutar de otro buen día, de buen ambiente, de buen rollo y, acompañados de nuestros amigos.
Desde aquí, solo nos queda Felicitar las navidades a todos los senderistas socios o no socios que nos han acompañado durante estos doce meses. Prometemos intentar mejorarlo para el 2018, con rutas que nos lleven a disfrutar de un buen día y en compañía de buenos amigos y de paso animamos a todos aquellos que quieran probar para que pasen un día de Domingo de lo más agradable.
Para todos, Feliz Navidad y próspero año 2018, con todos nuestros mejores deseos.
Club D. Atlético Bañezano
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